Entre Pétalos de Rosas y Espinas Dolorosas...

..."Al final del camino hay una aurora clara, como una rosa roja, como una rosa blanca, clavada en tu alma..."

domingo, 16 de diciembre de 2007

Falta poco....




Era un viernes por la mañana cuando María salió de nuevo con el cántaro para llenarlo de agua, cuando quedó sorprendida por una voz que le dijo:

»¡Dios te salve María, llena eres de gracia! El Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres.«

María estaba profundamente asustada porque no sabía de donde haba venido aquella voz. Miró por todas partes, pero no pudo descubrir a nadie.

No temas, María, porque el Señor te concede una gracia extraordinaria: ¡Concebirás en tu seno por la palabra de Dios!«
»Virgen elegida de Dios, no sucederá como tú piensas, porque la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra«, le respondió el ángel.

»¿Cómo será esto? Estoy todavía lejos de tener un marido y hasta ahora aún no he encontrado a nadie que tenga la intención de casarse conmigo para que después, igual que otras mujeres, me quede encinta y dé a luz a un niño.«

Virgen elegida de Dios, no sucederá como tú piensas, porque la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra«, le respondió el ángel.

Por esto el Santo que nacerá de ti será el Hijo del Altísimo, y así será llamado.

En cuanto des a luz, le darás el nombre de Jesús, pues, Él salvará a su pueblo de todos los pecados, del juicio y de la muerte eterna.«

María se puso de rodillas ante el ángel y con devoción le dijo:

»He aquí la esclava del Señor. Hágase en mi su voluntad, según tu palabra.«

El ángel desapareció y María volvió a su trabajo.

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